Cómo viaja la Música?
Al parecer está de moda el turismo musical, o al menos eso dicen en la agencia de viajes británica Thomson, que anima a sus clientes a ir más allá del típico viaje para ir a un concierto o a un festival y propone viajar al lugar de nacimiento de tu género musical preferido, o incluso dar la vuelta al mundo siguiendo la ruta que lleva de un género a la creación de otro.
Para animar a los turistas a hacer este tipo de viajes y que sepan bien adónde tienen que ir, se han tomado la molestia de crear un mapa interactivo, que curiosamente se centra en la evolución de la música occidental de baile – no sé si es que los roqueros, por decir algo, viajan menos. El mapa muestra dónde y cuándo nació cada estilo y cómo surgió el siguiente a partir de ahí. Podéis encontrar el mapa interactivo en este enlace.
Este es un tutorial básico para a utilizar Google+ de manera profesional.
— Tíscar Lara 2011 Debate y Conocimiento :: TELOS :: Cómo reinventar la educación superior desde lo abierto (via dan3)
¿Qué papel juega el contexto en el proceso de comunicación? Este artículo le mostrará que no es sólo un proceso lineal, sino que la comunicación puede ser una potente herramienta estratégica. FUENTE: http://www.theslogan.com/
En el proceso de comunicación son muchos los factores que intervienen y determinan el resultado final de la interacción. Un buen comunicador los tiene en cuenta y diseña su estrategia en función de ellos. Los contextos, es decir, el medio en el que ocurre el intercambio, conforman una de las partes más interesantes a analizar en el proceso de comunicación.
A lo largo de este artículo reflexionaremos sobre cómo afectan e influyen a la relación entre comunicantes, haciendo un dibujo de dos situaciones, de sus protagonistas, dos personas de distinto género, y del papel que juegan en la carga emocional.
Por contexto físico entendemos los factores que se engloban en el primer nivel de percepción de los interlocutores, el primer contacto consciente. Estos elementos son el lugar en el que se desarrolla la comunicación, la distancia entre los participantes y su ubicación, los elementos físicos que se advierten en el lugar y su disposición, la iluminación, los colores, la temperatura ambiente, la amplitud y otros factores que pueden hacer que nos sintamos cómodos o todo lo contrario, llegando a producir una atmósfera que nos predispone para la aceptación del mensaje y del emisor o para su rechazo más absoluto.
El contexto social es aquél por medio del cual conocemos la naturaleza de las relaciones entre los participantes. Es decir, si la comunicación se lleva a cabo entre miembros de una misma familia, compañeros de trabajo, personas del mismo género o posición social, conocidos o extraños. Los mensajes se forman, se comparten y se entienden de distinta manera según el nivel de afección que tengamos con los demás. Así, vamos adaptando nuestra manera de codificar y descodificar la comunicación dependiendo del grado de relación, empatía o complicidad que tengamos con los participantes.
El contexto histórico engloba los episodios de comunicación previos entre los participantes que influyen en el entendimiento del mensaje actual. Siempre nos faltarán trozos de información, pero tendemos a rellenar esos huecos porque tenemos una baja tolerancia a la incertidumbre y buscamos, ante todo, la seguridad. Esta es la razón por la que cuando escuchamos algo que no comprendemos del todo podemos llegar a hacer conexiones con otros acontecimientos que pueden complementarse entre sí. En el mundo de las organizaciones esta forma de actuar puede llegar a ser muy peligrosa porque fomenta la aparición y difusión de rumores: informaciones no contrastadas que surgen de la imprecisión de datos y de la necesidad de dar un sentido a lo que nos rodea. Este fenómeno se combate con unas buenas políticas de comunicación interna y de participación de empleados.
El contexto psicológico se refiere a la carga de humor, sentimientos y emociones que cada individuo pone en el proceso de comunicación. Un nivel de presión y de tensión demasiado elevado puede arruinar el entendimiento entre los participantes contaminando el proceso. Esta carga proviene tanto del entorno como del propio interior del individuo. Si bien es cierto que determinados acontecimientos provenientes de fuera no los podemos controlar, tenemos el poder de dar forma a nuestras reacciones y actuaciones, modelando nuestro comportamiento con vistas a un resultado satisfactorio.
Por último, el contexto cultural es el marco de creencias, valores y normas que son compartidos entre un grupo de personas. Los mensajes, la forma de relacionarnos y nuestro comportamiento está muy condicionado por estos tres elementos, pudiendo provocar un bloqueo cuando nos comunicamos con personas pertenecientes a un marco de referencia opuesto o muy diferente al nuestro.
Una cuestión de confianza
La película Mejor imposible nos muestra un claro ejemplo de cómo un entorno hostil, un contexto físico desconocido, provoca comportamientos recelosos y prevenidos ante lo que no es amigable.
Jack Nicholson interpreta magistralmente a Melvil Udall, un personaje incómodo, que sufre un trastorno obsesivo-compulsivo, haciendo la vida imposible de cuantos le rodean y tienen la fatalidad de encontrarse con él en su camino.
Una de estas personas es su vecino que es víctima de una brutal agresión en su casa y debe ser internado en el hospital. Las circunstancias hacen que Melvin se deba quedar al cuidado de su mascota, un perrito cuyo comportamiento va a ser el objeto de nuestro análisis.
La escena comienza con la entrada del perro en el apartamento de Melvin, un lugar desconocido, que no le es familiar y en cuyo interior todas las señales le demuestran que el propietario es hostil. El animal comienza a dar vueltas por la casa, nervioso, intentando saber dónde está. Al mismo tiempo, Melvin le advierte con un tono de voz desagradable que no le gustan los perros, que no tiene comida para perros y que comerá lo haya. Le coloca una bandeja con alimentos en el suelo y espera que el perro se acerque a ella, circunstancia que no se produce. Todo lo contrario, el animal se bloquea, se queda quieto, no sabe dónde está ni por qué, la incertidumbre y el miedo a lo desconocido le conducen al inmovilismo, a la parálisis. ¿Qué esperábamos? ¿Otro tipo de comportamiento? Lo lógico es que el animal se encierre en sí mismo porque no hay nada en el contexto físico que le resulte cordial, que le haga confiar.
Ante este escenario, es Melvin quien decide, de manera muy inteligente, incluir un ingrediente externo ante una situación que no había previsto. Así que se acerca al piano y comienza a tocar una melodía alegre a la vez que entona la letra. La música se convierte en un recurso que facilita el resultado esperado, ya que el animal, tras las primeras notas, comienza a acercarse sigilosamente a la comida. Hay algo en el ambiente que le ha hecho modificar su conducta, un elemento que ha dado paso a la confianza, derribando la hostilidad y la frialdad del principio. Y es que la confianza no aparece por arte de magia, sino que se genera, se trabaja, se promueve y se favorece.
La astucia de nuestro protagonista está en conocer sus propias limitaciones y saber utilizar un recurso de fuera, que está a su alcance y que complemente sus carencias. Este recurso es la música uno de los lenguajes más universales que existen y que apela directamente a la emoción.
Relaciones conflictivas
El caso de La fuerza del cariño nos pone frente a una madre y una hija que mantienen una relación llena de altibajos que fluctúan entre la farsa y la emotividad. Debra Winger, que interpreta a la hija, contrae matrimonio en contra de la voluntad de su madre, Shirley MacLaine, una mujer controladora cuyo carácter no es del agrado de su yerno. Entre ellos existe una relación tirante y nada amistosa, que, además, no esconden.
Una de las secuencias muestra una conversación entre el matrimonio antes de la cena que se va a celebrar en casa de la madre. Debra Winger le da a su marido una corbata que le ha comprado para el evento, lo que molesta profundamente al marido porque piensa que su mujer está movida por el único deseo de causar una buena impresión a su madre.
Ante las palabras del marido, la esposa reacciona diciéndole que ha comprado la corbata pensando en él, motivada por la ilusión que le producía pensar lo bien que estaría luciendo la prenda, lo que le ha derivado en satisfacción, haciendo del día de compras una jornada placentera. Sus palabras son rotundas, claras, directas y firmes.
Al final el marido acaba pidiéndole perdón y accede a ponerse la corbata. La estrategia que utiliza Debra Winger está basada en la asertividad, intentando satisfacer un interés personal pero teniendo en cuenta el punto de vista del otro. Sin perder la calma ni entrar en polémicas que hubieran provocado un contexto psicológico corrompido, sabe llevar la situación a su terreno y reconducirla al resultado que ella desea: que su marido vaya a la cena y que se ponga la corbata.
Si cada situación es diferente y los resultados que buscamos son diversos, es hora de dejar de ver la comunicación como un proceso lineal y comenzar a considerarlo como un proceso estratégico, que hay que conocer y desgranar, capaz de marcar el tono de nuestras relaciones con los demás, con el entorno y con nosotros mismos.
Si entendemos a la educación como un derecho humano, lógicamente debemos aceptar que para ser titular de ese derecho, la única condición necesaria y suficiente es “ser humano”, no importando la raza, el color, la religión, la ideología, ni menos la condición social. Al entenderla así, el estado debe entregar educación pública (pre-escolar, escolar, universitaria y técnica) sin hacer ningún tipo de discriminación y sin que tenga un “precio” dado por el mercado. Por eso simplemente es “Gratuita para todos”.
Ahora, si entendemos que la educación es solamente un bien de consumo, quizás más importante que otros, pero un bien de consumo al final, como piensan algunos, esta queda entregada al mercado, como sucede hoy en Chile, y aplicamos sus reglas: “Pague, sino, endéudese, recurra a los privados y si no puede, ahí vemos como le ayudamos”.
Entender esto es extremadamente importante para entender el debate y lo que está en juego. Cuando los estudiantes hablan de gratuidad, están hablando de un derecho. Cuando el gobierno habla de créditos y becas para los más pobres está hablando de un producto de mercado.
El discurso de “los pobres financiando con sus impuestos a los ricos” puede ser convincente, pero es solo su apariencia. Finalmente es una falacia. Da a entender que los estudiantes “ricos” son muchas personas, cuando eso no es así. El informe de la OCDE indica que el 83% de los chilenos que trabajan, no ganan más de 450.000 pesos. Solo el 2,4% gana sobre 1.000.000 de pesos. Sin dejar de mencionar, q las fortunas de Piñera, los hermanos Matte, Paulmann y la familia Luksic equivalen al ingreso que percibe en todo un año el 80% de los chilenos. Los “ricos” tienen mucho, pero son pocos, muy pocos. Tan pocos que si estudian gratis o no, es irrelevante. En el Chile de hoy, posiblemente un niño pobre solo conocerá a un niño rico cuando le tenga que servir en un restaurante.
El argumento del gobierno no tiene relación con la preocupación de que el erario nacional desembolse algunos millones para financiar a los hijos de estas pocas familias adineradas. El rechazo del gobierno es ideológico.
El temor del gobierno a otorgar educación gratuita para todos, es cambiar la estructura del estado. Es desplazar al mercado del eje central en la educación. Esa es la real batalla y la derecha económica lo sabe.
La batalla que están dando los estudiantes es de fondo. No es en la medida de lo posible, sino en la medida de lo justo. Por eso apoyarlos es un imperativo político, pero por sobre todo moral. El movimiento estudiantil está ganando la batalla de las ideas. Hoy hay una generación que es más consciente. Solo cosa de tiempo para que vengan los cambios. Los procesos sociales pueden tener escollos, pero no se detienen.
Por Daniel Manouchehri, 27 años, ex dirigente estudiantil, blogger y miembro del comité central del PS. Puedes seguir sus comentarios en su twitter @dmanoucheri